Mary Overlie en la Casa del Pino, por Gérard Imbert

En el verano de 2019, tuvimos la enorme suerte de tener dos encuentros con Mary Overlie, creadora de los Six Viewpoints. En Madrid realizamos el taller ‘Volando la cometa de los seis puntos de vista escénicos’; y en el Taller Teatro Casa del Pino (TTCP) -nuestro espacio asociado en Hondón de las Nieves, Alicante- realizamos un inolvidable laboratorio.

Mary Overlie está pasando un momento delicado de salud. Como apoyo, Gérard Imbert escribió estas palabras a propósito de la experiencia que tuvimos.

Por el vínculo personal que nos une y siendo deudores de su trabajo e inspiración, compartimos además, esta campaña para tratar de recaudar fondos para ayudarla.

https://www.facebook.com/donate/1396271260561209/1320899081427399/

Un abrazo enorme, Mary, de parte de tus compañeros de exlímite.

 


Mary Overlie en la Casa del Pino

Conjuntamente con Vértico -que colabora con exlímite para la formación y la investigación-, durante el caluroso verano de 2019, invitamos a Mary Overlie [1] a la Casa de Pino, en Hondón de las Nieves, un pueblo de dos mil habitantes, cerca de Alicante. El TTCP (Teatro Taller Casa del Pino) nos sirve ahora de residencia artística. Antes había estado en Madrid, impartiendo un taller abierto sobre Viewpoints [2] en Espacio exlímite. En la Casa del Pino fue con un grupo cerrado de doce personas.

Mary es la fundadora de esta técnica que descubrí hace unos años a través de Michael Stubblefield de Vértico. No la conocía personalmente, y de su técnica -puntera en el ámbito del teatro psicofísico- debo reconocer que, a pesar de los esfuerzos repetidos de Michael y Juan Ceacero, no tenía una idea del todo clara. Ahora, sí…

Mary tiene 74 años, vino acompañada de una ayudante, Sophia Trenor, de su ex-pareja Wendell Beavers, bailarín y educador, fundador el Programa MFA de Teatro Contemporáneo en la Universidad de Naropa, de su mujer, Erika Berland, experta en Body-Mind Centering®, y de un selecto grupo de gente procedente de varios países: Estados Unidos, Canadá, Chipre, Grecia, Austria, Portugal y España. Con los responsables de Vértico –Sol Garre, Michael Stubblefield- y los de exlímite éramos en total veinte personas en la Casa del Pino (que no puede acoger más gente). Unas semanas antes, su médico le había dicho a Mary que, debido a la enfermedad grave que padece, no era conveniente que viajara. Lo hizo, por compromiso y por pasión, y luego siguió su ruta hacia Viena donde otros la esperaban.

 

Vino Mary, estuvo una semana y llenó la casa de ilusión, fantasía y… juventud: la suya, a pesar de los años, y la de los que vinieron a trabajar con ella. Algunos habían sido alumnos suyos, como Sophia, otros conocían su trabajo, los demás interesados por los Viewpoints. Había una actriz de cine y series, educadores, directores de sala o de compañía, bailarines y, obviamente, actores.

¡Pensaba encontrarme con una vieja gloria! Mary fue en efecto importante en el mundo de la danza y de la performance en los años 70 en Nueva York. Conocí a una persona de una inmensa humanidad, cercana, entrañable, de una total fantasía y, al mismo tiempo, trabajadora incansable. Descubrí que esta persona era una síntesis de muchas cosas: contacto con lo material y elemental, espiritualidad, con mucha creatividad artística y un gran poder de convocatoria. Porque Mary es una mezcla de gurú sesentero, de niña ingenua, de mujer seductora y de madre tutelar…

 

Todos estábamos atentos a ella, algunos pocos sabíamos de su estado de salud, la mayoría no, ni se podía imaginar, porque daba la impresión de alguien vital, en plena posesión de todas sus facultades y con una energía descomunal. Los dos primeros días, no se la vio mucho, la relevaron sus asistentes, pero luego se volcó cuerpo y alma en el taller y en la gente, a muchos los atendía individualmente, al margen del grupo. Era la primera en levantarse, la última en despedirse, no dormía casi. Esos sí, por la noche, se turnaba su gente para ayudarle a dormirse; como una niña, necesitaba del calor humano para espantar los monstruos, pero en su caso era para lidiar con la idea de la muerte…

Conecté mucho con Mary, por su fantasía, su curiosidad, su interés por la gente, su generosidad. El último día, después de unas intensas sesiones de trabajo (en la Casa del Pino es siempre así), Mary nos dictó una conferencia sobre “Postmodernity and Six Viewpoints”. Todavía está colgado en el teatro un mantel de mesa de papel de grandes dimensiones donde había plasmado en palabras y dibujos su teoría. Como por milagro, cuando se anunció el acto, corrió la voz: todo el mundo llegó vestido con sus mejores prendas, parecía un evento oficial, cuando en la Casa del Pino todo es bastante informal, ¡y más con el calor que hacía! Había veinte sillas pero Mary se quedó de pie durante más de una hora. Bueno, es un decir, porque gesticulada, mimaba lo que decía, se movía de un lado para otro de la sala, de repente se tumbada en el suelo para enseñar un movimiento y seguía hablando. Era la fe hecha persona, la pasión encarnada.

Queda alguna grabación de aquellos grandes momentos de intensa humanidad y valor artístico porque Mary vino acompañada de Adam Gundersheimer, un cineasta que filmó sus recientes intervenciones, primero en Espacio exlímite, luego en la Casa del Pino y finalmente en Viena. Mary quería volver este invierno para montar aquí su película, no pudo ser pero sigue en nuestro recuerdo.

No me olvidaré nunca de las sobremesas con Mary, el vino del pueblo que tanto le gustaba, una demostración de Viewpoint con Juan, que nos hizo antes de una cena, en la pérgola, sus atenciones, mil pequeñas conversaciones con ella, confidencias, yo con mi mal inglés, ella intentando hablar francés, la gentileza de la gente que la rodeaba, el interés que levantó el taller.

Aquel verano mágico, Jessica Cerullo, directora artística de la Asociación Michael Chekhov en Estados Unidos, compuso una canción. Se llama: Wait for the weather y empieza así:

In a country not my own

in a valley he calls Hondón

Mother May came here calling

On the only night the snow here’s fallen

and he said «You can climb that hill…»

and I said, «I’m gonna climb that hill»…

 

 Gérard Imbert. Casa del Pino.

[1] Mary Overlie está entre las figuras más influyentes en la historia actual de la danza contemporánea estadounidense. Sus logros incluyen la cofundación del Experimental Theater Wing de la Universidad de Nueva York (NYU), también es fundadora de Danspace en St. Mark’s Church y Movement Research en la ciudad de Nueva York. Propulsora de los talleres experimentales Pro Series en el Internationale Tanz Wochen en Viena y creadora de la teoría y práctica de Six Viewpoints. Es autora de abundantes publicaciones sobre los Viewpoints y acaba de publicar su libro definitivo: Standing In Space, the Six Viewpoints Theory & Practice.

[2] Viewpoints (puntos de vista escénicos) es un entrenamiento basado en improvisaciones de movimiento escénico. Consta de una serie encadenada de juegos y ejercicios físicamente enérgicos y mentalmente desafiantes a través de los que se descubre un nuevo tipo de conocimiento intuitivo y divertido. Parte de un proceso de deconstrucción a partir de los siguientes materiales: Espacio, Forma, Tiempo, Emoción, Movimiento, Historia, hasta llegar a una improvisación libre y abierta. Viewpoints tiene su origen en la danza posmoderna neoyorquina. Fue creado por la coreógrafa Mary Overlie y luego adaptado para actores por la directora de escena Anne Bogart.



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